Reseña: Dulce perdón

Dulce perdón
Mi puntuación: ★ ★ ★
+ Datos sobre el libro | Lee los primeros capítulos

La gente guarda secretos por dos razones: para protegerse a sí misma o para proteger a los demás

Hannah Farr podría ser el perfecto ejemplo de una mujer con la vida soñada: conduce su propio programa de televisión en Nueva Orleans y tiene el cariño de sus muchos seguidores. Económicamente no le va mal y en cuanto a lo personal, cuenta con un novio respetado como alcalde de la ciudad. Quizás nunca se hubiera cuestionado nada de lo que había logrado en sus treinta y pocos años de vida si cierto sobre no hubiese llegado a sus manos. Contenía una nota y dos piedras, pero fueron suficientes para empezar a desbaratar lo que hasta entonces creía que era una vida perfecta. Fiona Knowles es la autora de esa carta, una mujer con la que compartió salón de clases en la escuela y ahora viaja por el país predicando sobre las Piedras del Perdón. La idea es sencilla: cada carta incluye dos guijarros y se le pide al destinatario dos cosas. Una es que perdone a la persona que se la envía. Y la otra, que a su vez pida perdón a alguien a quién hizo daño a lo largo de toda su vida. El problema es que Hannah no cree en esa cadena del perdón y tampoco está segura de que haya alguien a quién deba decir algo más que un "lo siento". Pero todo cambia cuando los índices de audiencia de su programa empiecen a bajar y necesite una medida desesperada. ¿Quizás invitar a Fiona Knowles sea una buena opción? ¿O quizás ese será un primer paso para quitar cada una de las capaz que envuelve la coraza de Hannah? 

Los humanos tenemos una característica maravillosa, la capacidad de cambiar de opinión y oh cuánto poder nos da esto

Lori Nelson Spielman me ha vuelto a sorprender. Conocí a la autora con Mi lista de deseos, una novela que sigue el mismo estilo de Dulce Perdón y que ofrece mucho más de lo que uno espera. Por la sinopsis y la portada uno puede llegar a creer que se trata de algo de chic-lit (o incluso alguna novela de autosuperación), pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que uno empieza este libro con una idea, pero al llegar a las últimas páginas se cae en cuenta que el rumbo que ha tomado la historia es otro. La Cadena del Perdón es la excusa que iniciará todo, lo que llevará a Hannah a tomar varias decisiones y quitarse la venda de los ojos. No solo su programa está en juego, sino su propia estabilidad emocional. No es sólo el ráting o que alguien amenace con quitarle el puesto, sino también que empieza a darse cuenta que su relación con su novio no es tan maravillosa como pensaba. Si no presenta una idea innovadora que suba los índices de audiencia le quedan los días contados, pero ser ella la protagonista de una historia de Perdón es algo que nunca imaginó. Sobre todo porque eso implica desenterrar sus propias memorias, buscar a una madre que escogió quedarse con una pareja en lugar de con su hija y afrontar de una vez por todas aquel hecho que marcó su adolescencia y la llevó a ser quién es ahora.

No encontraras tu futuro hasta que te reconcilies con tu pasado

Fiel a su estilo, Lori Nelson Spielman no devela todas sus cartas desde las primeras páginas. Ella es de esas autoras a la que les gusta construir su historia de a poquito, revelando solo cuando es necesario y utilizando flashabacks para darle intensidad al momento. Lo cierto es que su prosa es directa, si muchas florituras, pero con un ritmo que se mantiene estable a través de las páginas. Dulce perdón es como una cebolla, en la que el lector empieza a descubrir lo que verdaderamente se cuece con cada capítulo que pasa. Y Hannah, como protagonista, es bastante aceptable. Tiene sus momentos melodramáticos e incluso hay ocasiones en la que tiende a victimizarse, pero al conocer la situación que la lleva a ser como es todo empieza a encajar. Uno como lector siente el deseo de entrar en la historia, gritarle unas cuantas cosas y quizás hacerle tomar decisiones que podría evitar meteduras de pata pero... ¿qué clase de ser humano no comete errores? ¿Cómo aprender si nunca te has equivocado? Me alegra decir que esos momentos de frustración lectora se vieron recompensados posteriormente, cuando uno ve la evolución del personaje, los cambios que le llevan a ser una mejor Hannah Farr. ¿Qué si la historia tiene algo de romance? Sí algunas pequeñas pinceladas, lo justo para aderezar el argumento sin necesidad de resultar demasiado edulcorado. 

Creo yo que mi único conflicto con esta historia es el final, el último gran giro que toma la novela y que desemboca en pequeñas subtramas que no han terminado del todo. La autora se atreve a tocar un tema delicado y espinoso - ¿pedofilia? ¿abuso sexual? lo dejo a criterio de los lectores - pero lo aborda de manera superficial, sin la fuerza ni la contundencia necesaria que la historia merecía. Algo entre sí y no, que resulta ser un gris poco creíble y que puede resultar chocante para algunos lectores (si resulta cierto) o dramáticamente ridículo (si es que no). Pero la autora se lava las manos y lo deja ahí, dejando también cierto regusto agridulce. 

En conclusión, me remito a mis anteriores palabras y vuelvo a decir que Dulce perdón en el buen sentido y en el no tan bueno. Aborda distintos temas y lo hace con soltura, desde las relaciones familiares, románticas e incluso laborales. Profundiza en el vínculo entre madre e hija y sobretodo, nos da un increíble tour por la pirámide social dentro de los medios de comunicación y los tejemanejes que ahí se cuecen. El giro final quizás sea el punto débil de la historia, pero salvando eso, no hay duda de que se disfruta.



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CRISTINA RAMÍREZ
Lectora a tiempo completo y psicóloga en proceso. Adoro el invierno, el café y las historias capaces de llegar al corazón. Ah, y los gatos también.

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