Reseña: Una llama entre cenizas

Una llama entre cenizas (1 de ?)
Mi puntuación: ★★★✩

El precio de la desobediencia es la muerte y todos los habitantes del Imperio lo saben. Laia y su familia sobreviven en un mundo donde los Académicos ocupan uno de los rangos más bajos de la pirámide social, donde su única otra opción sería unirse a la Resistencia y arriesgarse a morir. Pero cuando los máscara - guerreros entrenados para matar - asesinen a su familia y arresten a su hermano, Laia sabe que la decisión está tomada: si tiene que arriesgar su vida e infiltrarse en el Risco Negro (la academia militar por excelencia), lo va a hacer. Si debe vestirse de esclava y soportar las humillaciones y torturas de La Comandante, está dispuesta a salir con vida. Si debe meterse la idea a la cabeza de que Elías Veturius - un máscara que no parece del todo contento con su papel - es sólo un soldado, mas no un amigo, lo va a lograr. En el Imperio cualquier decisión tomada a la deriva puede significar la muerte. Y nadie tiene la vida asegurada, ni siquiera los más privilegiados. 

Fuerza de brazos, mente y corazón
Valor para enfrentarse a sus peores miedos.
Lealtad para romper el alma

Una llama entre cenizas llegó a librerías con mucha publicidad a sus espaldas y con un cintillo de lo más ambicioso. ¿La acción de Los Juegos del Hambre? ¿La heroicidad de Divergente? ¿La ambientación de Gladiator? Pero sobre todo, ¿La épica de Juego de Tronos? Vaya, eso sí que ponía al hype por las nubes y los sentimientos encontrados asaltaban cada una de mis visitas a la tienda. ¿Realmente ese libro contenía todo eso entre sus páginas y no sería un rotundo fracaso? Lo cierto es que tras haber dudado y decidido finalmente darle una oportunidad, debo admitir que no me ha decepcionado, todo lo contrario. No es la novela del año, pero hay que admitir que destaca. Tiene sus fallos, sus puntos débiles, pero confío en que Sabaa Tahir sabrá corregirlos en las siguientes entregas. De momento, les adelanto que Una llama entre cenizas tiene lo suficiente para mantener enganchado al lector, desde la primera página hasta ese desenlace terriblemente abierto. 

La portada, la sinopsis y la edición no dejan lugar a dudas: estamos frente a una distopía juvenil, esta vez con ciertas pinceladas del Imperio Romano y con un argumento que promete. Mi mayor temor era que la autora echara a perder todo ello por culpa de los personajes, pero me he equivocado. Es cierto, tenemos una Laia temerosa al comienzo, y que por momentos da ganas de sacudirle para que deje de pensar en uno (o quizás dos) chicos y se concentre en la misión. Pero la muchacha también tiene sus aciertos, y si nos ponemos a pensar el escenario en el que está metida (la guarida del enemigo, donde estará a punto de perder alguna de sus extremidades o la propia vida) sus acciones son medianamente coherentes. Puede mejorar, claro que sí, y sospecho que todo lo que le ha tocado vivir logrará que evolucione como personaje. 

Elías, por su parte, es quién más destaca en esta primera novela: es un personaje poco convencional y con mucho por explorar. Hijo de una familia ilustre, lleva el peso del apellido a sus espaldas. Su madre es la mismísima Comandante y es considerado uno de los mejores máscaras en entrenamiento. Pero su corazón no pertenece al Imperio, se ve incapaz de continuar con una vida en la que debe obedecer y matar a quién no lo haga sin mayor remordimientos. Tienen un plan de huida, pero la llegada de un evento cambiará todo, incluso la historia del propio Imperio. Sin duda ha sido Elías quién más juego ha dado en Una llama entre cenizas: le veo mucho potencial como personaje, la autora tiene bastante por explorar. Tanto el como su propia madre se han convertido en mis favoritos (¿quién dice que los villanos no pueden ser magníficos?) y estoy deseando conocer aún más de su historia. 

El miedo puede ser bueno, Laia. Puede mantenerte con vida. Pero no permitas que te controle. No permitas que siembre la duda en tu interior. Cuando el miedo tome el control, procura utilizar la única arma lo bastante poderosa e indestructible como para doblegarlo: tu espíritu. Tu corazón.

Desde el primer capítulo sabemos que Sabaa Tahir no se andará con miramientos: la acción es casi inmediata y la trama empieza a coger un ritmo vertiginoso conforme avanzan las páginas. Hay momentos en que decae un poco, pero en general mantiene al lector pegado a la historia y con mucha curiosidad por saber cómo se desenvuelve todo. Una vez que nos hemos acostumbrado al mundo que nos presenta, una vez que estamos por tomarle cariño a uno u otro personaje viene lo bueno: los giros inesperados, los momentos de tensión, esas escenas de batallas que nos tienen con el corazón en un puño. Muertes brutales y descarnadas, venganza, recelo y mucha tensión (de todo tipo, eso sí). Hay que reconocer que la pluma de Tahir ha sabido tejer bien su historia: no hay forma de aburrirse, una vez que se empieza Una llama entre cenizas no se descansa hasta llegar al final.

No obstante, el pie del que cojea Una llama entre cenizas - como varias novelas juveniles - es la parte romántica. Desde el comienzo sabemos que entre Laia y Elías iba a nacer algo y todo indicaba que podría tratarse de esas relaciones que gustan por la forma en cómo se desarrollan: a fuego lento, dando tiempo a que afloren los sentimientos y sobre todo, que resulte coherente con el momento y el entorno. Todo iba tan bien... hasta que empezó a formarse un triángulo amoroso (luego a la autora se le acabó la paciencia y pasó a ser un cuadrado. y no me sorprendería si vemos cualquier otro polígono por ahí). No es que me oponga a las figuras geométricas románticas, es que resulta poco creíble teniendo en cuenta la situación. ¡Qué se trata de salir con vida, no ir pensando en los ojos, en el cabello o la sonrisa del otro! Sólo porque los otros elementos han sido buenos es que pasaré por alto ese romance que por poco sabe a instalove

Hasta que conquistes tu miedo, los muertos permanecerán contigo.

En resumen, esta vez tengo que darle la razón a todas esas críticas positivas y sumarme a ellas al decir que Una llama entre cenizas es una buena distopía. Tiene sus pinceladas de originalidad, también repite alguna fórmula que ha funcionado antes en otras novelas del mismo género. Eso sí, se nota que Tahir ha querido darle su propio sello y eso se agradece, por lo que quedo a las espera de las siguientes novelas, especialmente después de ese final demasiado abierto para poder contar los días sin más. 


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2 comentarios:

  1. Es una novela realmente buena, di has disfrutado con esta seguro que lo harás con la segunda parte. El único inconveniente es que la tercera hasta 2018 no tiene salida.
    Besos 😉

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  2. Hola! Me gusta tu reseña, en especial las críticas (dado que a mí este libro me gustó muy poco). Es cierto que la pata de amor cojea mucho, es bastante inverosímil y hace que el libro pierda.
    Un besote!

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Quien escribe

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CRISTINA RAMÍREZ
Lectora a tiempo completo y psicóloga en proceso. Adoro el invierno, el café y las historias capaces de llegar al corazón. Ah, y los gatos también.

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