Downton Abbey y la magia de las series históricas


Inglaterra, abril de 1912
El hundimiento del RMS Titanic marcó la vida de muchas personas y los Crawley no fueron la excepción: Downton Abbey, la señorial country house ubicada en el Yorkshire acaba de perder a su único heredero de sangre aristocrática y tanto la fortuna como las tierras del conde de Gratham pasaran a manos de un total desconocido para la familia: Matthew Crawley - primo lejano de Lord Robert y abogado de profesión - que llega a la zona para conocer su patrimonio. Este hecho suscita una serie de reacciones tanto en la familia como la servidumbre: Mary, la primogénita, no puede dejar de sentir una tremenda aversión al recién llegado, fruto de prejuicios y de la presión que siente por parte de su familia por desposarse con él y mantener las tierras. Edith, la hermana "segundona" empieza a verlo como un instrumento de venganza contra su hermana mayor, siempre desprestigiándola por su falta de belleza y facilidad social. Y Sybil, la dulce hermana pequeña, empezará a ser consciente de los cambios que se avecinan en Inglaterra, y cómo la nobleza se verá obligada a adaptarse a los nuevos tiempos y no viceversa.


La llegada de Mathew a la familia es solo una de las muchas sub-tramas que nos tiene preparado Julian Fellowes, creador y guionista de la serie. A lo largo de cincuenta y dos capítulos asistimos al crecimiento, evolución y decadencia de la aristocracia inglesa a través de los ojos de los Crawley, convirtiéndose en una crónica de la vida en Inglaterra de principios de siglo (además de una de las series preferidas de todo aquel que gusta del drama histórico). El gran elenco de actores hace muy bien su trabajo, encarnado a personajes que se alejan de los estereotipos y se mueven en una escala de grises de acuerdo a su conveniencia. ¿Quieres secretos, revelaciones, amores prohibidos? ¿Conspiraciones, alianzas, bodas y engaños? En Downton Abbey basta una mirada discreta, una decisión apresurada, un susurro en la oscuridad. Un simple detalle puede desencadenar un nuevo argumento y llevar a la trama a límites insospechados. De todo un poco y para todos los gustos, pero - no digan que no les advertí - con la misma facilidad con que llegas a amar a un personaje, puedes terminar con el corazón destrozado. Dura y cruel, como la vida misma.

Confieso que no recuerdo cómo llegué a Downton Abbey, pero la forma en que la serie me enganchó si que ha quedado en mi memoria. Para mí fue una especie de antes y después: con ella supe - irremediablemente - que mi corazón siempre saltaría de alegría ante un libro, una serie o una película histórica ambientada en Inglaterra y que esta será mi época preferida para todo lo relacionado con el arte. Si hasta ahora no la han visto (no saben lo que se están perdiendo), aquí les doy cinco razones más para correr a sintonizarla:

• INGLATERRA TRAS LA ÉPOCA VICTORIANA: el largo y fructífero reinado de Victoria I llegó a su fin y con ello nuevos cambios dentro de la sociedad inglesa. Jorge V  (sí, el mismo de El discurso del rey) ascendió al poder en 1910 y durante su gobierno el país fue testigo de distintos hitos que marcaron la historia universal. Desde el hundimiento del Titanic, hasta los primeros atisbos de la Segunda Guerra Mundial, pasando por el movimiento sufragista femenino y la caída de los zares de Rusia, Downton Abbey no deja nada en el tintero al momento de retratar cómo cada uno de estos acontecimientos históricos influyeron en la vida de los Crawley y sus trabajadores. Pero no nos equivoquemos, no estamos ante un documental: Fellowes tiene la habilidad de encandilar al espectador y hacerle desear vivir el momento en carne propia.

• LA RECREACIÓN DE LA ÉPOCA: diálogos cuidados al detalle, un escenario de ensueño, un vestuario desbordante de elegancia aristocrática, las interpretaciones, las costumbres y restricciones, el acento británico...TODO. Downton Abbey desborda sentimiento británico en cada capítulo, cada uno mejor que el anterior y llega un momento en que el espectador quiere ser parte de ella.


• EL ELENCO DE PERSONAJES: por la misma trama, Downton Abbey es una serie que se caracteriza por el gran número de actores que van rotando en la pantalla. Son muchos, sí, pero lejos de asustar al espectador generan intriga desde el primer capítulo. Puede que al comienzo la vida de los Crawley parezca ser lo principal, pero los sirvientes también tienen una historia que contar y son tanto a más protagonistas que sus patrones. De cara al exterior constituyen todos una familia perfecta, pero internamente las historias de cada uno se entrecruzan, generando rivalidades, alianzas, conspiraciones y sí, también alguno que otro amor imposible. 

• LA MAGIA DE CADA UNO DE SUS CAPÍTULOS: si hay algo que tengo que destacar por encima de todas las cosas, es la capacidad que tiene esta serie por llevarte al límite de las emociones en cada uno de sus capítulos. Ocho episodios por temporada y no más de cincuenta minutos por cada uno de ellos, pero cada capítulo es especial, tan capaz de hacerte reír en los primeros minutos como dejarte con el corazón partido y lágrimas en los ojos al finalizarlo (sí, todavía no supero la dolorosísima 3T). Los especiales de navidad han sido sin duda mis preferidos, pero llegaba a cada uno de ellos con el corazón en un puño y la incertidumbre que solo un buen guionista es capaz de crear en el espectador.

• MAGGIE SMITH y aquí ya no tengo nada más que decir. Si antes la admiraba como actriz, con su papel de Condesa Viuda terminó por convertirse en mi ídolo. No podría imaginar nadie más perfecto para ese papel, nadie tan capaz como ella de encarnar el ideal más puro de aristocracia combinando el tradicionalismo y el orgullo por las costumbres post-victorianas, sin dejar de ser la abuela que quiere lo mejor para su familia. ¡Qué maravillosa manera de ser mordaz, lapidaria y franca hasta la médula sin perder un ápice de elegancia! Quizás podría haber prescindido de otros personajes (¡mentira!), pero si los guionistas me quitasen a Maggie Smith mi resentimiento sería de por vida.


¿Qué hacer luego de Downton Abbey?
Llegar al último capítulo de la serie fue enfrentarse a sentimientos encontrados: satisfacción de haber vivido junto a ellos una época única en la historia, pero tristeza por despedirme de quienes me habían acompañado a lo largo de tantas hora de desvelo (y sin culpa, que conste). Escribir esta entrada ha sido un poco como reabrir las heridas, recordar pasajes dolorosos, pero también escenas que alegran el corazón. No hay duda de que los Crawley definitivamente son una familia difícil de reemplazar, pero tras haber quedado con un vacío en el corazón necesitaba que algo me ayudara a no extrañarlos tanto. En mi búsqueda casi obsesiva he encontrado algunas opciones para quienes quienes quieran continuar en el maravilloso mundo de las series históricas y también un par de opciones si prefieres refugiarte en una historia de papel:

• Gran Hotel (2011): es curiosos como se puede comenzar con un veamos que tal y a los veinte minutos darte cuenta de que estás terriblemente enganchada a una nueva historia. Alicia, Julio y los tejemanejes de la familia Alarcón llevaban a que el Gran Hotel - escenario principal de la serie - sea un lugar de todo menos aburrido. Ambientado en España de 1905, los secretos son el pan de cada día entre dueños, sirvientes y clientes a lo largo de sus tres temporadas, aderezados con algún crimen ocasional, revelaciones inesperadas, ocurrencias inesperadas y un par de romances prohibidos. Una mezcla maravillosa para los amantes de las series históricas y a la que creo que también dedicaré una entrada especial (muy fangirl, por supuesto).

• Galerías Paradise (2012): regresando a tierras británicos, les presento a la adaptación de la novela El paraíso de las damas (escrita por Émile Zola) y producida por la BBC. Tiene solo dos temporadas y a lo largo de ellas sigue la vida de Denise, una joven que llega al Londres de 1870 en busca de un mejor futuro. Ahí conoce a The Paradise, un maravilloso almacén de ensueño al que su carisma y su capacidad para las ventas le abren las puertas, además de llamar la atención de Moray, el joven dueño del establecimiento comprometido con la hija de un acaudalado hombre de negocios. Entre bastidores y ventas, los capítulos se suceden unos tras otros, dejando un regusto dulce en los labios y la esperanza - aunque pequeña - de que la serie continúe en un futuro.


• La casa de Riverton, de Kate Morton: ¿qué clase de blog de literatura sería si no recomendara al menos un libro por entrada? Conocí a Kate Morton hace ya varios años y adoré la historia que nos contaba entre las páginas de este libro. Ambientada casi en la mismo época, pero con esa pincelada de novela detectivesca que solo Morton sabe darle a sus historias, se convirtió rápidamente en una de mis favoritas y la primera en venir a mi mente al pensar en recomendaciones. Vale la pena darle una oportunidad, eso lo aseguro.

• Todo lo perdido y encontrado, de Lucy Foley: Londres, París, Nueva York y Córcega son los escenarios de esta novela, que conjuga el tiempo pasado y presente a través de los ojos de cuatro personajes que comparten un vínculo más fuerte de lo que se imaginan. ¿Qué comparte con Downton Abbey? Muy aparte de la época está la forma de narrar una historia. Vean la serie, lean el libro y me darán la razón.


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4 comentarios:

  1. Hola! Me encanta Downton Abbey, todo en esta serie es maravilloso, el reparto, el guión, el vestuario, la música. Realmente es una serie que logra transportarte a otra época y tiene unos personajes! No la he visto completa, pero me encantaría hacer una maratón en algún momento. Las otras series que mencionas no las conocía, pero me llamaron mucho la atención, gracias por compartir!
    Un abrazo

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  2. Esta no la he visto, pero Gran Hotel sí y me gustó mucho ^^

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  3. Cris, es la mejor que he visto en mucho tiempo, estoy pegado y disfrutando cada pequeño detalle de ese mundo maravilloso.

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  4. Mabel Kátelin Blanco García12:07 a. m.

    Cristina, amé esta entrada del Blog y ya anoté las recomendaciones. ��

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Quien escribe

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CRISTINA RAMÍREZ
Lectora a tiempo completo y psicóloga en proceso. Adoro el invierno, el café y las historias capaces de llegar al corazón. Ah, y los gatos también.

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