Reseña: La heredera

La heredera
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Veinte años después... la historia de La Selección parece que vuelve a repetirse. Pero esta vez ni Maxon ni America serán los protagonistas. Es el turno de Eadlyn Schreave, princesa y futura reina de Iléa, caprichosa; soberbia y vanidosa por excelencia y la chica más poderosa del mundo (y no lo digo yo, lo dice ella misma hasta el cansancio). 

Tras el desenlace de La Elegida, Kiera Cass fue incapaz de dejar el mundo que había creado y volvió a la carga, esta vez con una protagonista que llega para darnos el otro punto de vista del proceso: si en los tres primeros libros vimos como America competía por ser merecedora de la corona, hoy nos toca asistir al dilema que tendrá su hija, la adorable Eadlyn, para elegir entre treinta y cinco muchachos a aquel al que le entregará su corazón... o no. Lo cierto que nuestra heredera no tiene ningún interés en casarse - al menos, no de momento - y organizar una Selección no está entre sus actividades favoritas. Pero cuando sus padres se lo pidan expresamente por el bien de un reino que necesita tomar medidas drásticas, Eadlyn cede, muy a su pesar, con un par de cláusulas de por medio que le permitirán no casarse en caso de que no conociera al indicado. Pero con el transcurrir de los días se va dando cuenta de que ni ella misma será capaz de cumplir esa promesa. 
Eres Eadlyn Schreave. Eres la siguiente persona en gobernar este país, y serás la primera chica en hacerlo sola. Nadie es más poderoso que tú.
No sé cómo hace Kiera Cass pero siempre tiene la suerte de que publiquen sus libros con unas portadas bellísimas, una sinopsis atrayente e incluso, se da el lujo de insertar frases bonitas en sus novelas. Y yo... yo tengo que reconocer que - tras mucho pensarlo - esta serie es uno de mis placeres culposos: sé muy bien que no esconde una historia maravillosa entre sus páginas, sé que flaquea por muchos ángulos, que las protagonistas no son precisamente las más empáticas PERO la curiosidad puede conmigo y termino leyéndolos, aunque conozco de antemano que no me reportarán nada productivo. Qué se le va a hacer, así son los guilty pleasures

Regresando a lo que nos concierne, tenemos a nuestra protagonista y a sus treinta y cinco pretendientes. ¿Con cuál comenzamos el análisis? Lo que America tenía de terca e indecisa, Eadlyn lo tiene al doble y peor. Pretende disfrazarlo con una máscara de seguridad, de chica con carácter que sabe lo que quiere pero su actitud no hace si no revelar su verdadera personalidad. Y encima es caprichosa. No tengo nada en contra de esto último - existen personas reales así, ¿por qué no habría de haber también personajes? - sino que, en lo personal, cuesta demasiado empatizar con ella cuando va por el mundo ordenando cosas, pisoteando sentimientos y siendo egoísta hasta con su propia familia, pese a que pretende señalar que eso es solo una muestra de la falta de cariño. Pues yo creo que a Eadlyn, además de mucho un poco  de amor (y no necesariamente del tipo romántico), le falta un par de padres que le dejen las cosas claras y un cerebro nuevo que le permita ver las cosas tal y como son. 
Yo no era ni mi padre ni mi madre. Por mucho que insistieran en el romanticismo de la situación, solo podía pensar en los treinta y cinco chicos gritones, repulsivos y malolientes que estaban a punto de invadir mi casa. Y eso no tenía nada de mágico.
¿Esa es la actitud de la chica refinada que pretendes que creamos que eres? ¿Es así como piensa la futura reina de Iléa, la joven que dirigirá el destino del país más poderoso del mundo y sus miles de habitantes? No, yo solo veo a una joven mimada en exceso que espera que su palabra sea ley. Realmente me dan pena los chicos que aspiran a casarse con ella. Y hablando de pretendientes, aunque hay uno que otro que resaltan, el resto simplemente está de relleno. Me pregunto yo, ¿para qué poner treinta y cinco si al final solo terminas concediéndole cierto protagonismo a unos cinco o un poco más? Extrañamente, sus personalidades se parecen tanto al de las chicas que salían en La Selección, solo que en versión masculina. 

Dejando de lado el tema romántico, deberíamos pasar a hacer un repaso del contenido distópico del libro. Pero, ¡oh, sorpresa, no lo he encontrado! Pues sí, aunque Cass lleva cuatro libros intentando vendernos su mundo como distopía, lo cierto es que en La heredera no he encontrado ni un ápice del mismo. ¿Distopía? ¿Cual distopía? Yo no veo sublevación, no veo un gobierno opresivo, no veo un(a) protagonista que merezca ponerse al frente de un cambio.  Solo veo a una chica jugando a ser princesa con ocurrencias cada vez más desastrosas y teniendo citas insustanciales pese a que todo el mundo sospecha quién será el ganador del certamen. Como ya se habrán dado cuenta, La Heredera se centra demasiado el la parte romántica de la historia y descuida mucho otros aspectos que podrían haber hecho de la historia un libro mejor ¡y todavía tenemos un libro en camino!
No se si el destino existe o no. Pero, a veces, aquello que llevas años anhelando aparece por la puerta, decidido a eludiste, a huir de ti. Y, sin embargo, al final te das cuenta de que siempre hay alguien para ti
Llegados a este punto, ¿por qué seguí leyéndolo? Por dos razones: la ineludible curiosidad y por Kile (sí, nombre rebuscado donde los haya, ya saben que Kiera Cass es experta en eso). Lo primero podría justificarlo diciendo que la historia, pese a contar con sus trescientas y pico páginas, se lee rapidísimo, casi en un suspiro. Yo la empecé y terminé el mismo día y aunque algunos de los que o hayan leído estén en desacuerdo conmigo, el final me suscitó poca o ninguna emoción porque lo sentí demasiado forzado. Cass, además de tener una gran imaginación, recurre bastante al deux et machina para poner respuesta todas las interrogantes que surgen y en las que se ve incapaz de ahondar porque no compete a su adorada protagonista.

En cuanto a Kile, vale, es lo único que he llegado a rescatar de la novela. Si no fuera por sus ocurrencias y la forma en que es capaz de cambiar para bien determinadas escenas, hubiera odiado más a Eadlyn de lo que ya lo hacía. Gracias a él es que podemos ver esas frases bonitas de las que les hablaba al principio de la reseña y lo cierto es que aporta una pequeña cuota de sonrisas para quién lo lea. Le falta desarrollo, claro que sí. A veces es un poco soso, también. Pero creo que en el próximo libro dará que hablar y espero que evolucione como debe ser.

En conclusión, La heredera es otra novela sin pretensiones que llega para entretener al lector, tanto contemplando esa preciosa portada (imposible negarlo) como sumergiendole en una historia que empieza y termina rapidísimo, que gusta más o menos dependiendo de cada uno, pero que no será LA historia ni nos dará a LOS personajes. O bueno, al menos esa es mi opinión.


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5 comentarios:

  1. A mí me gustó mucho más que los anteriores, tiene más dinamismo.
    Besos <3

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  2. Pues yo no sé xDDD. A mí me encantan las portadas, pero como dicen eso de que la portada no lo es todo, no sé si llegaría a comprar el libro xD. Me da algo que siempre le pongas tan baja nota y aún así los sigas leyendo...algo debe de tener:)
    Saludos!!

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  3. Tengo muchas ganas de leer esta saga, pero primero quiero acabar con todas las empezadas.
    Un beso ^^

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  4. La portada de este libro es una belleza, como la de todos los de esta saga (anterior trilogía?) La trilogía original me gusto mucho y aunque no creo que sean los libros del siglo me entretuve mucho leyendolos, por lo que quiero leer esta historia aunque he leído un buen de opiniones diversas y no estoy segura de si la disfrutaré o no
    Besazo guapa

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  5. Por lo visto la novela no ha sido mucho de tu agrado. La sinopsis se ve prometedora y ni que decir de su portada, pero el contenido.. bueno comienzo a desistir de la idea de querer leerlo. :/
    Espero que en el siguiente libro la historia sea mejor.
    Muy buena reseña.
    Saludos.

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CRISTINA RAMÍREZ
Lectora a tiempo completo y psicóloga en proceso. Adoro el invierno, el café y las historias capaces de llegar al corazón. Ah, y los gatos también.

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